Tratamientos para hidratar la piel

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La clave para lucir una piel bella, tersa, radiante y para prevenir su envejecimiento es mantenerla siempre bien hidratada. Para ello, existe una serie de cuidados y de tratamientos que podemos tener en cuenta.
Cuidados diarios para una piel sana

-    Hidratarse por dentro. Entre los cuidados naturales y diarios, lo primero que debemos saber es que es necesario beber abundante agua, para hidratar la piel por dentro. Al menos, debemos tomar 2 litros de líquido por día.

-    Dieta sana. Tener una alimentación saludable también ayuda a lograr que nuestra piel luzca radiante. Las vitaminas (en especial, la vitamina A), el pescado y el hierro mejoran el aspecto de la piel.

-    Factor climático. El clima es un factor esencial a considerar a la hora de cuidar nuestra piel. Debemos protegerla del frío y del sol. Es bueno utilizar protector solar, incluso en la ciudad, e hidratarla bien en invierno, en especial humectando manos, codos, talones y rostro.

-    Limpieza y cremas humectantes. A diario, por la mañana y por la noche, es saludable lavar el rostro con agua tibia, que abre bien los poros. Recordemos que hay que evitar utilizar un jabón o una loción astringente si la piel no es grasa, ya que podríamos resecarla. Luego, hidrataremos la superficie con una crema o emulsión humectante.

 Tratamientos preventivos y reparadores

Para reparar la resequedad de la piel, mantener su tensión y evitar la formación de arrugas, existen varios tratamientos no invasivos que podemos elegir.

-    Cremas hidratantes y tensoras. Muchas cremas anti-age funcionan sobre la base de la hidratación. Algunas trabajan con hidrotensores. También existen infinidad de tipos de emulsiones, lociones y cremas hidratantes para todo tipo de pieles, se recomienda utilizarlas asiduamente.

-    Masajes reflexógenos.
Es un tratamiento facial ofrecido en centros de spa que, mediante cremas tensoras y masajes manuales, activa la circulación de la piel del rostro y mejora la regeneración celular. También en un spa podemos hacernos mascarillas de aceites esenciales, de barro y otras sustancias de carácter nutritivo.

-    Hidroreestructuración. Esta terapia se basa en la inyección de pequeñísimas partículas de agua a través de microcánulas, en forma indolora, que logran que el líquido penetre las distintas capas de la piel. Al ser agujas tan minúsculas, no generan hematomas. También se pueden hacer, con el mismo sistema, aplicaciones de ácido hialurónico, popular en estética por utilizarse para dar elasticidad a la piel y borrar arrugas.

-    Radiofrecuencia. A  través de ondas calóricas, se eleva la temperatura de las capas más profundas de la piel, lo cual estimula la generación de colágeno, logrando un efecto de hidratación, tersura y de rejuvenecimiento. Se aplica en varias sesiones.

Sea cual fuere el tratamiento elegido, es necesario visitar a un dermatólogo, quien nos asesorará sobre la terapia indicada para cada caso particular.

Además, a pesar de contar con tratamientos correctivos, no debemos olvidarnos de los cuidados preventivos mencionados al inicio de esta nota: una vida saludable se refleja en una piel saludable.