Tratamientos para eliminar manchas en la piel

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Uno de los problemas estéticos y dermatológicos que más afectan a las mujeres son las manchas en la piel.

Muchas suelen cubrirlas con maquillaje, pero, en algunos casos, la situación no es tan sencilla de manejar, las manchas no se pueden ocultar fácilmente, y el problema estético es también de salud. Por lo tanto, se debe recurrir a un tratamiento para borrar estas manchas.
Hoy, existen distintos tratamientos y tecnologías que pueden ayudar a verse y a sentirse mejor. Conoceremos qué tipos de manchas existen y qué tratamientos son los más utilizados. 

Tipos de manchas en la piel

Existen distintas clases de manchas, que poseen diversas causas, aunque la más común es la sobre exposición al sol, por lo cual, es recomendable, para evitarlas, utilizar siempre protector solar y evitar exponerse a los rayos solares en horarios críticos.

Uno de estos tipos de manchas son las conocidas como melasmas, que pueden aparecer a partir de los 20 años. Son manchas oscuras, que aparecen, generalmente, en personas de piel morena y se deben a un exceso de pigmentación. La causa principal es la exposición desmedida al sol, pero también pueden ocasionarse durante el embarazo o ante tratamientos hormonales.

Los lentigos son manchas más pequeñas, rojizas, que aparecen en mujeres de mayor edad, también a causa de la exposición al sol, pero por acumulación de melanina a través de los años: se van conformando más lentamente. Suelen manifestarse, principalmente, en el rostro.

Las llamadas “manchas blancas”, por su parte, son aquellas que se provocan por el envejecimiento de la piel, cuando ésta deja de producir melanina y aparecen superficies descoloridas.

Por último, tenemos las manchas rojizas o amarronadas que traemos de nacimiento, que presentan formas muy diversas.

Métodos para quitarlas

Tratamientos exfoliantes

Los tratamientos exfoliantes o abrasivos consisten en eliminar las capas superiores de la piel, en donde se encuentra la mancha, para dejar al descubierto piel “limpia” o renovada, y que luego se regenere la capa exfoliada.

La exfoliación química es realizada por esteticistas o por dermatólogos. No es recomendada para todo tipo de pieles, ya que es un tratamiento delicado. Se realiza en varias sesiones, con sustancias abrasivas como la hidroquinona, el ácido glicólico, el ácido fítico, entre otros.

Por otra parte, se encuentra la dermoabrasión o microdermoabrasión, que utiliza un elemento mecánico, compuesto por microcristales que “liman” la piel (en forma delicada e indolora). Es un tratamiento  más sencillo que el peeling químico, aunque, en casos extremos, se pueden usar ambos complementados. 

Tratamientos lumínicos: láser y luz pulsada
 
La aplicación de láser es uno de los tratamientos más utilizados en la eliminación de manchas en la piel. La luz pulsada intensa (IPL) funciona en forma casi similar. En ambos casos, la piel absorbe la energía lumínica, que destruye el exceso de pigmento y ayuda a regenerarlas células.

El láser o la luz pulsada sólo producen un enrojecimiento temporario, luego, los poros se cierran y la piel queda más suave. Se requieren varias sesiones, pero los resultados comienzan a observarse en las primeras prácticas.
 
Es importante destacar que, aunque todos estos tratamientos tienen un basamento médico, es recomendable, antes de encararlos, consultar a un dermatólogo.
 
Sólo un médico especialista podrá indicar la terapia más segura para cada tipo de piel, además de indicar, si fuera necesario, los estudios correspondientes para descartar la existencia de otro tipo de patología.