Limpieza dental con cavitador ultrasónico

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Una de las claves para tener un rostro bello y armónico es poder lucir una hermosa sonrisa. Una dentadura limpia, blanca y prolija es deseable estéticamente, pero también es esencial para una buena salud bucal.
 

 
Existen varios métodos de limpieza dental. El más moderno, efectivo y completamente indoloro, es la cavitación ultrasónica. El ultrasonido es utilizado en diferentes rubros, entre ellos, la odontología.

A pesar de que uno cepille sus dientes correctamente, a veces, el cepillo y el hilo dental no son suficientes. Es necesario recurrir a un profesional que pueda limpiar en forma profunda la cavidad bucal.

El sarro, conocido también como cálculo, se acumula progresivamente en los dientes y en las encías, provocando un oscurecimiento de los dientes y un mayor riesgo de infecciones. Se trata de un material duro, formado, en mayor medida, por minerales.

Un cavitador ultrasónico funciona emitiendo ondas acústicas, que viajan a través del agua fría, emitida a alta presión. Estas ondas, transportadas por el agua, desprenden el sarro acumulado sobre el esmalte, dejando los dientes más sanos y relucientes.

Después de la limpieza con el cavitador, se aplica a los dientes una pasta abrasiva, para barrer todos los restos de sarro y pulir el esmalte.

Si bien este tipo de limpieza no es igual a una práctica de blanqueamiento, al remover la placa de sarro los dientes se ven más blancos y prolijos. Repitiendo esta limpieza periódicamente, se pueden atenuar o eliminar manchas de nicotina, por ejemplo.

Se recomienda recurrir al odontólogo periódicamente, al menos dos o tres veces por año. La frecuencia óptima para realizarse una limpieza dental es de seis meses.