Consejos y tratamientos para cuidar la piel durante y después del embarazo |
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El embarazo, la preparación del cuerpo para gestar una vida, conlleva una serie de cambios hormonales, circulatorios, metabólicos e inmunológicos que suceden en forma muy rápida. Estas alteraciones repercuten en distintos aspectos, y uno de ellos es la apariencia y salud de la piel.
Las marcas más visibles que pueden producirse en ella durante el embarazo son melasmas (manchas de sobrepigmentación), estrías y aumento de la celulitis. Todas estas afecciones pueden prevenirse y, tras la lactancia, ser tratadas… cada una tiene su solución.
Melasma
Un melasma es una mancha producida por un exceso de melanina (sustancia que da color a la piel), que se genera debido al aumento de las hormonas como los estrógenos y la progesterona, ambas estimulantes de la generación de melanocitos (células de melanina). Las manchas suelen aparecer, generalmente, en el rostro, después del primer trimestre del embarazo, cuando las hormonas comienzan a aumentar. Dado que se producen por el aumento de la melanina, la mejor forma de evitarlas es minimizando nuestra exposición al sol y utilizando protector solar. No es recomendable que una embarazada se exponga al sol en forma directa, por lo tanto, hay que ser muy cautelosas a la hora de enfrentar un período de vacaciones.
Se recomienda esperar hasta finalizada la lactancia para comenzar a tratarlas. En ese momento, se sugiere visitar a un dermatólogo, que puede recetar cremas que aclaren la piel, a base de tretinoína, ácido glicólico, vitamina C o hidroquinona. Si esto no es suficiente o se desea tratarlas en forma intensiva, se pueden realizar sesiones de luz pulsada intensa (IPL), un método no invasivo que destruye progresivamente los melanocitos excedentes, mediante la aplicación de energía lumínica, eliminando las manchas con un alto grado de efectividad. Estrías La aparición de estrías, que son marcas en forma de líneas rosadas, blanquecinas, con relieve o profundidad, se debe al estiramiento repentino de la piel, el cual genera la ruptura de las fibras elásticas. Suelen aparecer en embarazadas que aumenten mucho de peso durante la gestación, o quienes tengan bebés de alto peso, aunque la mayoría de las mujeres está expuesta a ellas. Para prevenirlas, se aconseja evitar estos aumentos bruscos y los descensos también vertiginosos luego del embarazo: es mejor perder de a poco los kilos aumentados. Además, es clave mejorar la elasticidad y la hidratación de la piel, a través de una dieta rica en frutas, bebiendo agua en abundancia y utilizando cremas con vitaminas A y D. Después de la lactancia, se pueden utilizar cremas a base de tretinoína o realizar sesiones de microdermoabrasión, peelings o tratamientos con laser o luz pulsada intensa. Se recomienda combatir el problema cuanto antes, no dejar pasar los años, ya que es más difícil eliminar estrías más antiguas. Celulitis El aumento de peso, la mayor cantidad de hormonas, los cambios circulatorios y la retención de líquidos durante el embarazo favorecen la generación de celulitis o, en caso de ya tenerla, la profundización del problema. Por el tipo de sustancias que contienen, está contraindicado utilizar cremas anticelulíticas durante el embarazo. Para prevenir la celulitis en este período, es importante evitar la retención de líquidos y mejorar la circulación, tratando de mantener las piernas elevadas. Sí se pueden hacer tratamientos de drenaje linfático, aunque sólo manuales. Luego del embarazo, se pueden hacer sesiones de mesoterapia también con aparatos. La mayoría de estos síntomas son comunes a casi todas las embarazadas, sin embargo, como hemos visto, se pueden controlar, prevenir y, luego, tratar. La cantidad de tratamientos estéticos disponibles actualmente hace que las mujeres de hoy puedan recuperar su figura rápidamente después del embarazo. |
La piel en el embarazo 



embarazo, se pueden hacer sesiones de mesoterapia también con aparatos.