Cirugía de nariz

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La cirugía de nariz, o rinoplastía, es uno de los procedimientos más populares en materia de cirugía plástica. Se lleva a cabo con el fin de corregir la forma de la nariz y darle un aspecto acorde al rostro del paciente, aunque también se tiene en cuenta que el paciente mejore su forma de respirar, en los casos que se necesite. Es un procedimiento ambulatorio, que no requiere hospitalización. Por lo general, se produce una sencilla incisión desde las fosas nasales, y en casos más comprometidos, se procederá a una cirugía abierta. En caso de ser necesario, se corregirá el tabique desviado. Al concluir la operación, se aplica una férula para que la nariz se adapte con mayor facilidad a su nueva forma. Se suele colocar a su vez rellenos en las fosas nasales para mantener estable el puente, como mínimo durante las primeras 48 horas.

Más allá de las inflamaciones normales producto de una operación, el postoperatorio no es molesto, y las cirugías de este tipo, ya sean de mayor o menor complejidad, no dejan cicatrices visibles. Luego de dos o tres días, se puede reincorporar a las actividades cotidianas, y los efectos de la operación, si bien se observan de inmediato, demoran dos o tres meses hasta que se pueda apreciar los resultados definitivos.