Belleza de pies

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Frecuentemente, con la llegada del invierno, olvidamos ocuparnos de la estética de los pies. La mayoría de las personas acude a un profesional al llegar el verano, o al tener una ocasión especial en la que deberá utilizar sandalias. Sin embargo, la clave para lucir pies bellos y suaves es cuidarlos todo el año.
¿Qué tratamientos existen para ello?

Los tratamientos clásicos de pedicura incluyen varios pasos:

- Baño en sales, aceites o hierbas: la inmersión de los pies es la primera etapa, para suavizar la piel y abrir los poros. Algunos centros de estética ofrecen baños relajantes con sales, otros, con aceites esenciales o hierbas naturales.

- Exfoliación: después del baño, se secan bien los pies y, con productos naturales, se procede a exfoliar la piel, para remover las células muertas y evitar la generación de cayos.

- Eliminación de durezas: las callosidades ya formadas se liman con una piedra pómez y, luego, se aplica una crema hidratante en las zonas agrietadas.

- Belleza de uñas: por último, se procede a cortar, desencarnar, limar y pintar las uñas, para un acabado estético y agradable.

Otros tratamientos
La pedicura tradicional no es la única terapia ofrecida para curar y embellecer los pies. Existen varias terapias alternativas, entre las cuales dos se encuentran en auge. Una de ellas te sorprenderá.

Baño de parafina
Luego de limpiar y exfoliar los pies, se los sumerge en parafina tibia, generando una capa que hidrata y repara la piel, que se debe dejar 10 minutos antes de enjuagar. La parafina destapa los poros y nutre las células. Además, se recomienda para aliviar dolores ocasionados por la artrosis o por otros trastornos articulares.

Ictioterapia, ¡peces pedicuros!

Esta sorprendente técnica se originó en un salón de Turquía y ya se extendió a otros países europeos y a los Estados Unidos. Se trata de un servicio de pedicura aplicada por peces y es la última tendencia en belleza de pies.

Los peces garra rufa son carpas pequeñas, sin dientes, que se alimentan de células muertas. El paciente sumerge sus pies en un estanque durante 30 minutos, y estos pececillos se ocupan de remover todas las impurezas y la piel muerta. El tratamiento es indoloro, se siente sólo un leve cosquilleo, y deja los pies suaves y relajados.

Sea cual sea la opción que escojas, tradicional o novedosa, el cuidado de los pies es una tarea a no olvidar durante todo el año, no sólo por su estética, sino porque son los encargados de sostener todo nuestro cuerpo, y deben sentirse suaves y relajados. Hay múltiples tratamientos, rendidos a tus pies.